Pequeñas acciones que marcan una gran diferencia. Integra estos hábitos en tu rutina de trabajo o en casa para experimentar una relación más sana con tus dispositivos.
Desviar la mirada de la pantalla cada cierto tiempo. Mirar hacia la ventana o el fondo de la habitación ayuda a que los músculos responsables de enfocar de cerca se relajen.
La postura importa. Acercar el rostro al monitor o al celular genera tensión en el cuello y fuerza la vista. Mantén el brazo estirado como regla general de distancia.
Ajustar el brillo según el entorno. Evita trabajar a oscuras con la pantalla resplandeciente; añade una lámpara tenue cerca para equilibrar la luz del espacio.
Las largas jornadas laborales requieren estrategia. Si pasas más de 6 horas frente a la computadora, el entorno lo es todo.
En una ciudad como la nuestra, los traslados en Metro, Metrobús o coche pueden ser largos. Es tentador usar ese tiempo para leer o ver videos.